Preguntas frecuentes sobre las inyecciones de plasma rico en plaquetas

Ciertos elementos dentro de la sangre, específicamente las plaquetas, ayudan a los tejidos a sanar al estimular una respuesta de reparación y crecimiento. Las inyecciones de plasma rico en plaquetas (PRP) promueven la curación acelerada al complementar el contenido de plaquetas de un área en la que se ha dañado el tejido.

Las inyecciones de PRP generalmente se administran en el consultorio del médico, bajo anestesia local, con la ayuda de imágenes de ultrasonido. Se extrae una pequeña cantidad de sangre del paciente y se separa en sus elementos compuestos en una centrífuga. Luego se inyecta una rica concentración de plaquetas, hasta cinco veces la concentración que se encuentra en la sangre natural, en el paciente en el sitio del tejido dañado.

Las inyecciones de PRP se pueden usar para tratar una amplia gama de afecciones ortopédicas, que incluyen artritis, tendinitis, tendinosis, dolor articular crónico o posquirúrgico, bursitis, desgarros o esguinces de ligamentos e inflamación de los nervios. A veces también se usan para acelerar la curación después de cirugías no ortopédicas, especialmente procedimientos cosméticos.

Siempre existe el riesgo de infección o coagulación con cualquier tipo de inyección, pero tales complicaciones son extremadamente raras. También existe una posibilidad remota de que un paciente tenga una reacción alérgica a alguna parte del procedimiento. La mayoría de los pacientes se someten a este procedimiento sin problemas.

Cada procedimiento dura menos de una hora. La mayoría de los pacientes requieren hasta tres inyecciones de PRP, con un intervalo de 4 a 6 semanas, para lograr resultados óptimos. Ocasionalmente, es necesaria una cuarta inyección.

Para muchos pacientes, las inyecciones de PRP ofrecen un alivio significativo del dolor y otros síntomas, y pueden eliminar la necesidad de cirugía o medicamentos a largo plazo. Este tratamiento también acelera el proceso de curación, lo que permite a los pacientes regresar a sus actividades normales más rápidamente que otros tratamientos no quirúrgicos. Debido a que la sangre inyectada proviene del paciente, no hay riesgo de reactividad cruzada, reacción inmune o transmisión de enfermedades. A diferencia de las inyecciones de corticosteroides, las inyecciones de PRP en realidad facilitan la curación.

La mayoría de los pacientes experimentan poca o ninguna molestia por la inyección, pero se espera que el sitio esté inflamado y adolorido durante aproximadamente 48 horas, tiempo durante el cual se pueden usar analgésicos y hielo según sea necesario. Por lo general, al quinto día después de una inyección, el paciente experimenta un alivio significativo de la afección original y comienza la fisioterapia. Los pacientes pueden regresar al trabajo y otras actividades normales inmediatamente después del tratamiento, pero deben abstenerse de levantar objetos pesados y realizar actividades extenuantes durante unos días. El médico controlará al paciente para determinar si es necesaria otra inyección y cuándo.

El PRP es plasma con una alta concentración de plaquetas. Las plaquetas, más comúnmente asociadas con la coagulación, también pueden ayudar a reparar y fortalecer los tejidos dañados al aumentar ciertos factores de crecimiento en el sitio.
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