Esguince del ligamento colateral medial

Los ligamentos colaterales se encuentran a los lados de las rodillas. El ligamento colateral medial (LCM) se encuentra en la rodilla, conectando el lado interno del hueso del muslo con el hueso de la espinilla (tibia). El MCL ayuda a la rodilla a resistir la fuerza y la mantiene estable contra movimientos inusuales. Los ligamentos colaterales también controlan el movimiento lateral de la rodilla. Este ligamento puede desgarrarse o dañarse como resultado de un impacto directo en la parte exterior de la rodilla. Una lesión puede hacer que el MCL se afloje, se estire y posiblemente se desgarre, lo que provoca dolor e inflamación.

Síntomas de un esguince de MCL

Los pacientes con un esguince de MCL pueden experimentar los siguientes síntomas en el interior de la rodilla:

  • Dolor con flexión y extensión
  • Sensibilidad a lo largo de la parte interna de la rodilla
  • Hinchazón
  • Pérdida de movimiento de la rodilla

Después de un esguince de MCL, las personas también pueden experimentar inestabilidad o la sensación de que la rodilla va a ceder.

Tipos de esguinces de MCL

Un esguince de MCL se diagnostica mediante un examen físico de la rodilla. Las pruebas de diagnóstico por imágenes adicionales pueden incluir una radiografía o una resonancia magnética. El médico determina el grado del esguince del LCM en función de la extensión del daño, que puede variar desde un desgarro leve hasta una ruptura completa. Los esguinces del LCM se pueden clasificar en:

  • Los esguinces de grado 1 ocurren cuando el ligamento está levemente dañado
  • Los esguinces de grado 2 ocurren cuando el ligamento se ha estirado y aflojado
  • Los esguinces de grado 3 ocurren cuando el ligamento está completamente desgarrado

Los esguinces de grado 2 se conocen comúnmente como un desgarro parcial del ligamento.

Tratamiento de un esguince de MCL

El tratamiento para un esguince de MCL varía según la gravedad de la lesión, pero normalmente se puede tratar con métodos conservadores que incluyen:

  • Reposo
  • Hielo
  • Compresión
  • Elevación
  • Rodillera

Un programa de fisioterapia puede ayudar a fortalecer y restaurar la función de la rodilla. En casos severos, cuando el ligamento se ha desgarrado por completo y no se ha curado correctamente, puede ser necesaria una cirugía para la reparación.

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